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Querida Elizabeth, esto dicho así, yo creo que te hubiera hecho reír

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Toda la entrevista a JOHN ASHBERY que publica http://elmundoincompleto.blogspot.com/ es imperdible y altamente recomendable, pero como la mencionan a ELLA



no podemos dejar de pensar en la risa complacida que esto le hubiera causado.
“No sé si Elizabeth Bishop es conocida en España.
(respuesta: Muy conocida. Hace poco se publicó su poesía completa.)
Me alegro, porque es fascinante. Sé que en España tienen la cocina molecular. Me pregunto si alguien habrá inventado ya el champán molecular. Si lo han hecho, será como la poesía de Bishop.”

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Aprendiendo de dios -SAUL BELLOW

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Desde fines de diciembre ÉL es mi acompañante -de cartera-, va conmigo en el libro que paseo hora tras horas, yendo y viniendo desde y hacia el hogar, en colectivos, aviones y caminatas interrumpidas en busca de cafés y lectura de medio camino.

Me dice cosas –tremendas, hilarantes, poéticas, recalcitrantes- sobre su alter ego, Herzog, sobre la vida –el fracaso ante la ilusión del amor-, sobre esos anti héroes entre los cuales prefiero contarme y, por supuesto, sobre mí misma.

Es decir, de todos los posibles dioses a los que atribuimos la creación del universo, me hubiera gustado -estos últimos días y nunca exclusivamente ya que el panteón es grande y allí hay varios (Flaubert, Dostoievski, Munro,  etc., etc.)- no ser sino una creación de Bellow. 

ÉL sin duda hubiera sabido observar con esa curiosidad mal sana y al mismo tiempo afectuosa, dejando escapar su aguda risa, cada uno de mis desmoronamientos y una vez  tocado el fondo, entonces sí, propiciado una reconstrucción más graciosa, co…

La plenitud de CLAUDIA MASIN

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Y para terminar el último día de este año, me voy a la madriguera, deseándoles/deseándome abudancia de: belleza (para la felicidad), amor (para la intemperie), encuentros (para la soledad) y coraje (para la plenitud y todo lo anterior) y les dejo un bello poema de regalo .


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La plenitud

Hay una historia que quiero contarte: a veces,
en medio del bosque abrupto y solitario, crece un árbol
demasiado delicado y tímido para sobrevivir sin que las ramas
se tuerzan, decaigan, pierdan fuerza cada día,
como si no hubiera nacido preparado
para enfrentar la dificultad del suelo áspero y las plagas,
y su propia debilidad lo llevara a empequeñecerse
hasta casi desaparecer, tapado por una vegetación
que pareciera nutrirse de la audacia
que a él le falta. Pero una sola vez en toda su vida
-que no es larga- florece. Sucede en la estación de las lluvias,
y su flor es la más extraña que pueda concebirse,
no necesariamente bella ni cargada de polen.
Me dirás que ceder lo más valioso que se tiene
a …

Hacia el viento de PAULA JIMENEZ: o el mar que siempre vuelve

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Esta queridísima y tan inspirada amiga y poeta, http://besotaiwanes.blogspot.com/, escribió este hermoso poema -entre otros-.
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Hacia el viento


Aire irrepetible que llama al movimiento,
como pisar dos veces las arenas de un río.
Algo pende de la rama aquella, algo
idéntico al recuerdo
que barre la lluvia nuevamente.
En remolinos las hojas, la pinocha
las ramas que una acción desconocida ha vuelto trizas.
¿No existen responsables en el bosque?
quizá nosotras
por regresar a la frescura de los pinos, haber estado
en la humedad de la tierra,
volver, ¿quién sabe? Se oyen los pájaros,
se cuela como siempre entre los nidos
el mar sonoro.
Cerca, atravesando las casillas
la ruta gris nos arde en los pies, los pasos
que no haremos dos veces.

Con el atardecer, en bicicleta
por la ladera que rechaza la ascensión,
la gravedad repele nuestro esfuerzo
modesto de trepar
al llano oscuro. Veremos otra vez morir el día,
disolverse las horas, transformada
una cosa en su aparente opuesto.
Pero de este…

Yo estuve a la orilla de un río de IRENE GRUSS

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Esta señora poeta http://lamitadelaverdad.blogspot.com/ escribe poemas así de bellos:
Somos parecidos a esos sapos que en la austera noche de los pantanos se llaman sin verse, doblegando con su grito de amor toda la fatalidad del universo.
René Char


Yo estuve a la orilla de un río
blanco, yo vi un río blanco desde mi ojo
terriblemente azul
por la mirilla de un arbusto,
no la alcantarilla.
Palpé los ganglios de ese río, latían
como laten los sapos de René Char,
afortunados.
Desde ese ojo vi que mi sombra bailaba
mientras yo observaba quieta
la orilla, la de un río blanco. Estuve
como puede estar cualquiera, de paso,
de rodillas, así miré, toqué una arena abandonada,
blanca como un río que vi desde la orilla.
Nunca digan que poseo una voz
particular, nunca mi garganta plagió tanto
el borde de ese río.
Yo estuve a orillas de un río
blanco como arena abandonada, arena tibia,
danzaba y mi sombra
miraba el horizonte, buscaba un rumbo,
islas perdidas buscaba, a orillas de un río
bl…

El color de la soledad -en las generosas y agudas palabras- de Paula Jimenez sobre La isla y la Coleccionista

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VISTO Y LEIDO El color de la soledad Dos libros de editorial Bajo la luna en los que se rescata como una joya el espíritu solitario dispuesto a dar cuenta de lo que lo rodea. Principio del formulario Final del formulario Los libros de poemas La isla, de Mercedes Araujo, y La coleccionista, de Victoria D’antonio, publicados recientemente por Bajo la luna, no comparten solo un espacio en el mismo prestigioso catálogo editorial: con estos bellísimos textos se ingresa en universos diferentes, pero mágicos los dos, poblados de abundantes imágenes y situaciones; universos que guardan en su centro la perla de un espíritu solitario dispuesto a dar cuenta de lo que lo rodea. “Estoy tan cerca de mí que no sé si creer en lo que veo”, dice el poema con que se desembarca en el cuarto libro de Mercedes Araujo. En él se trata de ver, precisamente: de ver y no poder creer. Aquí el despliegue de su imaginación poética, la descripción de la riqueza natural y sobrenatural que termina envolviendo al lector, re…

Elizabeth Bishop: En una nube de substancias químicas, ardientes y pálidas,

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Con Carolina Esses compartimos un amor incondicional y bastante devocional por Elizabeth Bishop. Ella posteó en estos días la versión en inglés de Invitation to Mss. Marianne Moore, en su blog http://unatemporadadeinvierno.blogspot.com/ Aquí va una traducción encontrada en Internet, mientras trabajo en la propia.
Invitation to Marianne Moore Desde Brooklyn, por encima del puente de Brooklyn, en la mañana espléndida, por favor ven volando. - En una nube de substancias químicas, ardientes y pálidas, por favor ven volando - al rápido redoble de miles de tambores pequeños, azules, que bajan desde el cielo aborregado por las graderías resplandecientes de las aguas del puerto, por favor ven volando. - Silbatos, gallardetes y humo estallan. Las naves se hacen señales cordiales con multitud de banderas que se elevan y se abaten sobre la bahía como pájaros.
Entran en escena dos ríos: graciosamente, portan diáfanas, pequeñas, innumerables aguamares en centros de cristal de roca sobrecargados de cadenas de plata. Se…

Zeus, protector de suplicantes, concédenos tu mirada favorable.

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Nuestra nave partió desde las bocas del Nilo, el de la fina arena.

Por fin! Condena Perpetua a los genocidas

Pero a veces quedarse quieto también es vivir

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Ya que todo se edifica hacia algo, sin razón o con razón como Arquitectura, porque planeado y luego abandonado cuando se culmina vivirá después, en el sol y en la sombra, por cierta cantidad de años. ¿A quién le importa qué estuvo antes? No hay posibilidad de retroceder porque estar parado significa la muerte, y la vida se está moviendo moviéndose hacia la muerte. Pero a veces quedarse quieto también es vivir.

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John Ashbery, frag. de Los Bungalows, Colecccion Visor de poesía.

La poesía como memoria del idioma por FRANCES JACQUES ROUBAUD

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La poesía como memoria del idioma –En un mundo tan plano, tan brutal, tan escasamente poético, dominado por la imagen comercial y la función de beneficio, la poesía aparece como una suerte de arte gratuito, espontáneo, sin especulación. –Hay una lucha constante entre la tendencia de la sociedad por olvidar la poesía porque no es comercial, y la poesía misma que busca medios de existencia donde el aspecto comercial sea secundario. La poesía tiene una función especial, tanto para quienes la componen como para quienes la reciben. La poesía ofrece a los individuos lo que es más precioso en su idioma. Es lo que yo llamo la función memoria del idioma, es decir, la poesía como una memoria del idioma. La poesía no apunta a contar esto o lo otro, a demostrar una u otra tesis política, sino que apunta a hacer que el lazo de cada individuo con su memoria, con su idioma, sea lo más precioso posible. Desde la infancia misma, a los niños les gusta la poesía porque, a través de ella, los niños entran …

La benéfica y delicada lectura de Andi Nachon sobre La Isla. Gracias An!

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La isla o el espacio para la transmutación
“La sombra, las palabras, han cambiado el tigre camina entre peñascos”
Con estos primeros versos, Mercedes Araujo abre el juego para un recorrido que tiene como hitos y señales distintos momentos del cambio. Algo ha ocurrido, y ese incidente funda este proceso que los poemas transitan levemente distanciados, con la precisión y minucia de una niña cuando observa hormigas o experimenta cómo una cascarita abandona lentamente su rodilla y deja marca, rastro de sangre y, también, piel nueva.
Paisaje extrañado, vegetación y potestades animales hacen entonces de escenario capaz de reflejar y refractar en mecanismo de espejos mirada y sensibilidades del yo. Un yo vuelto lagarto, tigre o caballo. Mutaciones del cuerpo en reterritorialización del cuerpo animal. Como si en esas metamorfosis hubiera esperanzas de hallar cierta respuesta o pista que dé cuenta de algún porqué. Así dice: “Perro, reptil, ave de presa, todo me sorprende” O: “mi alma es menos mí…

Mori Ponsowy presenta su novela Abundancia. A festejar!

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Las cuatro reglas para vivir en la montaña

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Uno no debe perder el sabor de estar enfermo, ni tampoco de ser destituido.
:::::: Hay cuatro reglas para vivir en las montañas: que no haya formaciones de árboles ni grupos de rocas, ni suntuosidad en la casa, ni artificios en el corazón humano.
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Uno debería ver las sombras de las flores en el agua, la sombra de los bambúes bajo la luna y la sombra de la belleza detrás de la cortina de una puerta.
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Si una persona puede mantener diez mil volúmenes de libros raros, encuadernados en preciosos brocados y perfumados con inciensos, mientras el vive en una casa pequeña con una túnica de algodón barato, puede llamársele sin la menor duda, una persona extraordinaria sobre la tierra.
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Vivir en la montaña tiene ocho ventajas sobre vivir en la ciudad: no hay convenciones estrictas, ni visitantes extraños, ni confusiones con el vino y la carne, ni peleas sobre la propiedad, ni preocupaciones sobre el traicionero corazón humano, ni disputas sobre el bien y el mal, ni urgencia por los …

El martes: se presentan La isla y La coleccionista. Vengan!

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Para ser feliz toda la vida, cuidar un jardín mientras escribo

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Muy pocas cosas me hacen reír en soledad: la risa debe de ser en mí un rito social, porque cuando estoy solo me sale poco. Pero de entre esas escasas risas hay tres que no me fallan: ciertos videítos de Violencia Rivas, el descubrimiento de alguna metáfora suculenta cuando escribo y la aparición de la primera flor en mi jardín. Una alegría radiante. Y me río. Yo soy medio agnosticote, pero mi mujer, que es de fe, suele hablarme del concepto de la gracia, la manifestación de lo sagrado. El humor, la poesía y las plantas deben ser el módico altarcito que venero. Para ser feliz un rato, emborracharse. Para ser feliz una semana, hacer un viaje. Para ser feliz un año, casarse. Para serlo toda la vida, cuidar un jardín. Así dicen los chinos, tan proverbiales siempre los tipos. Grandes, los chinos. Una verdad grande como un ombú: de nada disfruto tanto como de la jardinería. Y nada le va mejor, estoy convencido, al trabajo del escritor. Le siguen, cerquita, los gatos, pero quedan segund…

El ruido de la fruta que cae sobre el pasto

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…si bien no existen más que los mil niveles de raudas nubes del lenguaje donde no somos, en nuestra breve jornada, más que un ligero frunce de las estructuras, un pliegue que no podríamos aspirar a reconocer íntegramente –no deja de ser cierto que decimos Yo, cuando hablamos en la urgencia de los días, en el seno de una condición y de un lugar que por ello siguen siendo una realidad y un absoluto, cualesquiera sean las apariencias o la carencia del ser.
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Interrogar la poesía, por otra parte, dentro de mi destino no es sino la reacción más natural, puesto que fue en su experiencia con el curso de los años donde se me presentaron las contradicciones y las inquietudes que acabo de intentar expresar, pero donde también se volvieron persistentes una esperanza y una idea de la esperanza.
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Tenía ante mi vista otra evidencia, alimentada por otros poetas, la del agua que corre, el fuego que arde despacio, el existir cotidiano, el tiempo y el azar que son su única sustancia; y co…