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Elizabeth Bishop: Conversación

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Conversación


El tumulto en el corazón
no para de hacer preguntas.
Y después se detiene y emprende la respuesta
en el mismo tono de voz.
Nadie notaría la diferencia.

Sin inocencia, estas conversaciones empiezan,
y después ocupan los sentidos
aunque no querían hacerlo del todo.
y después no hay sentido;

hasta llegar a un nombre
y todas las connotaciones son iguales.
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Traducción de Cecilia Pavón, tomado de su blog http://oncesur.blogspot.com/

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Elizabeth Bishop. Photograph: Courtesy Vassar College Library, New York

Claudia Masin: la gracia

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Hoy celebramos a Claudia Masin, la que tiene la gracia de las palabras, la que lleva hoja, flor y fruto todo junto, a quien bestias y flores se le arroban a los pies.

Una selección personal de algunos poemas de Claudia Masin. La gracia

A veces, muy raramente, un encuentro nos conmueve
de una forma que no puede ser atenuada por el pensamiento
o el lenguaje. Es que trae una memoria
de lo que fue íntimamente conocido y deseado, pero ha sido
desplazado a un lugar inalcanzable, de donde no sabría volver
a menos que una persona -entre todas- lo llamara. Somos
criaturas tímidas que no han hallado, en respuesta
a su curiosidad, a su pasión por todas las cosas, más que daño
o rechazo. Como animales que han luchado demasiado por su vida,
no sabemos qué hacer con la alegría, y si llega,
seguimos huyendo para salvarnos. Si lográramos vencer el terror,
si nos quedáramos, podríamos recuperar algo
perdido hace tiempo. La dicha más plena es una dicha física
y debería producirse sólo una vez,
antes de q…

Té con obra de otoño

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Henri Michaux: ¿Dime de verdad no volveremos a encontrarnos nunca más?

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¿Nausea o es acaso la muerte que llega? Ríndete, corazón mío.
Hemos luchado bastante,
Que mi vida se detenga,
No hemos sido cobardes,
Hicimos lo que pudimos.
¡Oh, alma mía!
Te vas o te quedas,
Tienes que decidirte,
No palpes así mis órganos,
A veces con atención, otras con extravío,
Te vas o te quedas,
Tienes que decidirte.
Yo ya no puedo más.
Señores de la Muerte
No los maldije ni los aplaudí.
Tengan piedad de mí, viajero de tantos viajes sin maleta,
Sin dueño tampoco, sin riqueza, y la gloria que se fue a otra parte,
Ustedes son ciertamente poderosos y divertidos por encima de todo,
Tengan piedad de este hombre enloquecido que antes
de cruzar la barrera ya les grita su nombre,
Atrápenlo al vuelo,
Y después que se amolde a sus temperamentos y costumbres,
si es posible,
Y si les place ayudarlo, ayúdenlo, se los ruego.
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La muerte de un caballo
Hacienda Guadalupe, cerca de Pelileo, Ambato, 6 de la mañana 11 de Julio
Apenas acabábamos de salir De repente murió Quiso saltar Y murió. Yo iba dela…

Cartas desde Paris: Julieta Lerman traduce a Claude Esteban/ En la memoria de los otros nuestras heridas se curan siempre

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Hoy domingo, día de recorridas y cavilaciones, recibimos noticias desde Paris. Julieta Lerman nos avisa que en No retornable, se publica una selección de los poemas que traduce mientras vive en Paris. El libro es Restos de cielo, casi nada (Morceaux de ciel, presque rien) de Claude Esteban (París, 1935-2006), Gallimard, 2001 y cuya traducción completa será publicada próximamente en Bajo la luna Uno de los poemas de Claude Esteban nos resulta imprescindible: “En la memoria de los otros, nuestras heridas se curan siempre”.
Nos enteramos del libro y de la vida del poeta y su obra: Poeta, traductor y ensayista francés, hijo de un exilado español, publicó, entre otros Conjoncture du corps et du jardin (Flammarion, 1983, Premio de la Academia Mallarmé), Morceaux de ciel, presque rien (Gallimard, 2001, Premio Goncourt de Poesía), Quelqu'un commence à parler dans une chambre (Flammarion, 1995), Soleil dans une pièce vide (Flammarion, 1991, premio France Culture) entre otros. En 1997 la Socie…

Claire Keegan: la misericordia necesaria, caminatas en la oscuridad y la escritura como rabdomancia

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Leer a Claire Keegan, autora editada por Eterna Cadencia (Antártida, Recorre los campos azules y Tres luces, en traducciones de Jorge Fonderbrider, que es justo decir, no pueden ser mejores, ni más precisas, ni más certeras y que, a cada paso de lectura, agradecí como se agradecen las cosas importantes, sin alharaca pero con alegría y verdadero jolgorio) es entrar en un territorio áspero, volverse vulnerable, plantearse la humanidad propia y los límites de esa humanidad; allí la soledad y el paisaje se urden como un solo y melancólico estado que atraviesa el alma humana.

Keegan crea personajes, en muchos casos atribulados por la infelicidad, la necesidad del otro y la frustración frente poderosas mareas que los arrastran, los ahogan y obligan a enfrentarse consigo y con los otros, desnudos en sus carencias, pero son tratados con una inmensa compasión por sus muchos sufrimientos y su dolorosa humanidad.

Aquí algunos de los párrafos que más me impresionaron de las entrevistas que leí.

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Diana Bellessi: He construido un jardín para dialogar allí, codo a codo en la belleza, con la siempre muda pero activa muerte trabajando el corazón

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Querida Diana, gracias por ese inmenso rugido que la belleza de tus palabras hace tronar en mi corazón.


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He construido un jardín como quien hace
los gestos correctos en el lugar errado.
Errado, no de error, sino de lugar otro,
como hablar con el reflejo del espejo
y no con quien se mira en él.
He construido un jardín para dialogar
allí, codo a codo en la belleza, con la siempre
muda pero activa muerte trabajando el corazón.
Deja el equipaje repetía, ahora que tu cuerpo
atisba las dos orillas, no hay nada, más
que los gestos precisos -dejarse ir- para cuidarlo
y ser, el jardín.
Atesora lo que pierdes, decía, esta muerte
hablando en perfecto y distanciado castellano.
Lo que pierdes, mientras tienes, es la sola compañía
que te allega, a la orilla lejana de la muerte.
Ahora la lengua puede desatarse para hablar.
Ella que nunca pudo el escalpelo del horror
provista de herramientas para hacer, maravilloso
de ominoso. Solo digerible al ojo el terror
si la belleza lo sostiene. Mira el …

Mariana Docampo: Cuatro novelas raras -Taller de lectura en Librería Fedro-

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Mariana Docampo, comienza el lunes en Librería Fedro el taller de lectura "Cuatro novelas raras". Yo ya me inscribí. Intenten no perdérselo, los talleres de lectura de Docampo son una oportunidad propicia y reveladora para leer a esas autoras inmensas.
“Cuatro novelas raras” -Taller de lectura y discusión de textos / Coordinado por Mariana Docampo
En este taller abordaremos la lectura de cuatro novelas cortas de escritoras latinoamericanas, que podrían considerarse “raras” dado su prosa personalísima y su manera de abordar lo que se dice. Leeremos “La promesa”, texto póstumo de la escritora argentina Silvina Ocampo, “La mujer desnuda”, primera novela de la narradora uruguaya Armonía Somers, Eisejuaz, novela de culto escrita por Sara Gallardo y “Un soplo de vida” de la brasilera Clarice Lispector. La dinámica del taller consiste en la puesta en común y discusión de las lecturas individuales, privilegiando el placer del encuentro personal con los textos y la oportunidad de compa…