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CLARICE LISPECTOR: Mientras tanto, lo que hay es un sueño. Sueño fatídico. Pero después, después todo es real. Y el alma libre busca un canto para acomodarse.

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Dos textos maravillosos de la maga Clarice, encontrados en la página de la UNAM, en traducción de Cristina Peri Rossi.

http://www.materialdelectura.unam.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=208&Itemid=30

Las aguas del mar Ahí está él, el mar, la más ininteligible de las existencias no humanas. Y aquí está la mujer, de pie en la playa, el más ininteligible de los seres vivos. Como el ser hu­mano hizo un día una pregunta sobre sí mismo, volvién­dose el más ininteligible de los seres vivos. Ella y el mar.

Sólo podría haber un encuentro de sus misterios si uno se entregara al otro: la entrega de dos mundos incognos­cibles hecha con la confianza con que se entregan dos comprensiones.

Ella mira el mar, es lo que puede hacer. Y su mirada está limitada por la línea del horizonte, es decir, por su incapacidad humana de ver la curvatura de la Tierra.

Son las seis de la mañana. Sólo un perro suelto vaga por la playa, un perro negro. ¿Por qué un perro resulta tan libre? Porque é…

MARÍA NEGRONI: nunca vi un cielo así repleto de batallas a punto de ocurrir

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María Negroni: tres poemas de Cantar la nada (Ed. Bajo la luna, 2011) y la presentación que W. Romero hizo del libro, muy buena.
Nocturno
nunca vi un cielo así repleto de batallas a punto de ocurrir como si hubiera una verdad en algún sitio
o noche diminuta para un concierto inmenso
no sé de otra espiral donde mi flor oscura se tolere incluso pena incluso abandonada
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Fracasos
nada que pudiera contarse es real
ni siquiera el pájaro asustado que acaba de escaparse a su no ser
y así me quedo a la deriva una vez más sin tu venir
que quiere decir estar confundidísima entre cantar para nadie y nada que cantar
el resto es eso que fuimos como señal perdida de lo indecible
no es demasiado ni poco
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Algo nunca visto
como cuando se dice a alguien no te despiertes de mí no me prohíbas

Patricia Highsmith: hay algo dadá en todo este asunto

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Una entrevista con preguntas muuuy raras y respuestas geniales, en algunos casos y más raras todavía en otros, de la reina del policial. Patricia, cómo te queremos en este jardín (a pesar de esa extraña misoginia que cultivabas).

Foto tomada del blog de Andres Di Tella, fotografias.
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Patricia Highsmith: Sí, me gustaba mucho Sherlock Holmes. Creo que leí todos sus libros cuando era pequeña. Son libros muy divertidos.
Entrevistadores: ¿Cuál es la pregunta que todavía no le han hecho a Patricia Highsmith?
PH: Bueno… así a quemarropa. No sé. Algo relacionado con mis pies, supongo. Nadie me ha preguntado nunca por mis pies. ¿Sabe qué número calzo? Un 41. No está mal para una mujer.
E: Entonces, ¿cuál cree que es la pregunta más adecuada para ganarse la confianza de un ser inquietante como usted?
PH: ¡Dios mío! A partir de ahora una pregunta relacionada con mis pies. Se lo aseguro.
E: Antes de acercarse a la escritora, suponiendo que ello pueda separarse de la mujer, ¿cómo es Patricia …

SARA GALLARDO: Y ese palosanto verde con perfume, duro como piedra, amigo del fuego, que arde mojado. Curen, vengan, sanen, alimenten, sostengan el corazón del Eisejuaz.

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El Eisejuaz de Sara Gallardo en un sentido muy preciso fue, es y será la novela más importante que leí. Su lectura y la de La educación sentimental, fueron más que lecturas, estados revelatorios ya que, si bien desde muy niña tenía plena certeza de que sería escritora o por lo menos de que lo intentaría toda la vida, fue en esas lecturas que supe que no podía seguir demorando el pasaje y en los dos casos me puse a escribir de inmediato, urgida. La primera novela que escribí (hubo varios intentos previos, pero esta es la que considero acabada) -aún inédita- fue fruto del impulso desesperado de contestar a Sara Gallardo con un texto que, soñaba entonces, a ella le hubiera gustado leer. Pensaba en su novela como en una extensa carta a la que yo deseaba imperiosamente contestar. O como dice Brizuela, todos los novelistas suelen recordar una escena de infancia que equivale a su segundo nacimiento. Digamos que Sara Gallardo trajo a mi conciencia ese momento de la infancia que es mi segundo n…