Andi Nachon: ojos cerrados y asciende de esta lluvia su celebración. Ojos cerrados si confiás: llueve mi amor
La poesía de Andi Nachon fue una revelación, tengo recuerdos frescos de mi primera lectura de sus Plaza Real y 36 movimientos hasta: un estremecimiento musical, el universo inimitable de sonidos e imágenes -leves y potentes, tan gráciles-. Anoche festejamos la aparición de Volumen I, en la nueva editorial Peek –a-boo y brindé internamente por este apacible y prolongado romance que tengo con su obra. Esas son algunas de las imágenes y aquí unos poemas
La cura: es viernes, estoy enamorada
Una estrella el alóe en tu terraza
permanece firme en su constelación voraz: crasas
cactus y cactáceas
abiertas a la tarde en dignidad. No hay
altruismo para el día a día, la helada o el viento norte en su caída
aunque todo sea ahora resto –plusvalía– suavemente florecida
su incomodidad. De ahora en adelante buscarás buscarás ligereza, liviandad
machacando a la manera de esos globos
fiesteros que al ascenso vemos a lo lejos
volar liberados por otros quién sabe hacia dónde
con augurios de buena fe o sencil…
La cura: es viernes, estoy enamorada
Una estrella el alóe en tu terraza
permanece firme en su constelación voraz: crasas
cactus y cactáceas
abiertas a la tarde en dignidad. No hay
altruismo para el día a día, la helada o el viento norte en su caída
aunque todo sea ahora resto –plusvalía– suavemente florecida
su incomodidad. De ahora en adelante buscarás buscarás ligereza, liviandad
machacando a la manera de esos globos
fiesteros que al ascenso vemos a lo lejos
volar liberados por otros quién sabe hacia dónde
con augurios de buena fe o sencil…