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Mc Clure: LOS ACTOS HEROICOS no nos liberarán. Libéranos. Amor. Somos voces. El sueño está con nosotros.

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Yo amo a los poetas beats, los hijos de Thoreau, porque creen que la palabra está asociada a un interés común por la naturaleza, por la ecología, por la exploración de la mente, por una inmersión profunda en la experiencia y porque confían en que la conciencia poética es física, fisiológica y atlética. Aquí el gran Mc Clure, con sus hermosos poemas y una entrevista reveladora.

LO GATUNO

Me enriquece la música que el gato hace de noche;
el delicado, fino maullido
mientras recorre el cuarto en busca de amor,
caminando despacio, maullando dulce,
gato gris y grande. No en busca de sexo
sino en busca de amor.
Asustado por ruidos que yo no percibo.
Sudando, perdido de amor
mientras ronda el librero.

(Traducción: Ernesto Cardenal)
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LA NUBEpara Stan y Jane


LO QUE CONOZCO ES COMO
UNA NUBE.
Me arrojo dentro
de ella
mientras se hincha
detrás de mí
en oleadas expansivas de información
como un suéter verde
bordado con rosas rojas
flotando
en olas azules
envolviéndose
en el oleaje
de
estrella
a
es…

Poema a Freud de HD: Oh Dios, ¿qué es esta flor, que en sí misma tenía poder sobre toda la tierra?

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Poema homenaje a Sigmund Freud de HD

EL MAESTRO
I

Era muy bello
el viejo,
y yo conocí la sabiduría,
hallé la verdad sin medida
en sus palabras,
su autoridad
era decisiva

(cómo era que comprendía?)

cuando viajé a Mileto
a buscar sabiduría
dejé todo atrás,
ayuné,
trabajé hasta tarde,
me levanté temprano;
usara ropas simples
o intrincadas,
nada se perdía,
cada vestido tenía significado,
"cada gesto es sabiduría",
me enseñaba;
"nada se pierde",
decía;
me acostara tarde
o temprano,
atrapaba el sueño
y me levantaba soñando,
y forjábamos filosofía con el contenido del sueño
y yo estaba contenida;

nada se perdía
pues Dios es todo
y el sueño es Dios
sólo para nosotros,
para nosotros
es pequeña la sabiduría
pero suficientemente grande
para conocer a Dios en todas partes;

Oh era justo,
aun cuando yo le arrojara sus palabras a la boca
me decía
"pronto estaré muerto,
debo aprender de los jóvenes";

su tiranía era absoluta,
pues yo tenía que amarlo entonces,
debía reconoc…

Más sobre La hija de la Cabra en el Diario El Día de la Plata y en Diario Uno de Mendoza

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ALEJANDRO MENDEZ: En el lugar del chico que alguna vez recibiera el latido y la palabra, hay una piedra.

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No sé cómo pasan sus días con sus noches el resto de las personas, pero él -Alejandro Mendez- además de ser exquisito, suave y amigo delicioso, escucha y regala música como esta y -fundamentalmente- escribe poemas que te dejan temblando.
Gracias querido.

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Legión extranjera
La foto donde me sostenés en brazos es una evidencia, pero la niego. En el lugar del chico que alguna vez recibiera el latido y la palabra, hay una piedra.
No pregunto si mi nombre es legión, ni siquiera me concedo la sospecha, escondido en el pliegue áureo de tu manga.
El pasto salpicado de manchas de sol, la escalera atada al árbol y el diario abandonado en la silla, me aseguran el verosímil.
Detrás, ella empuña la tijera con la que podó las ramas del ciruelo. Sin embargo, el olor a savia viene de tus manos.
*
Los inmortales
Querido hijo, aflojá con el dramatismo. Más de cuarenta años de lamento filial es insoportable para cualquier padre muerto.
No te voy a decir que en cada flor, en cada ráfaga de viento estoy transfigur…

JACK KEROUAC: Ser japonés y no creer más en la vida y ser triste como Beethoven pero japonés en la tristeza, la tristeza de Basho detrás de todo.

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Estoy leyendo Big Sur, del gran, escritor, bebedor, beatnik, maestro zen, budista empedernido, sorprendente, Jack Kerouac. La traducción de Pablo Gianera, impecable, tremendamente buena. La edición de Adriana Hidalgo. No dejen de leer esa novela. Acá una entrevista de las raras, de las lindas.
::::::: Entrevista realizada en 1968
publicada por la revista literaria The Paris Review.
Traducción : Martín Abadía NOTA. La introducción que la encabeza señala las circunstancias y los partícipes. El lector notará en ocasiones que la conversación se pierde en el sin sentido o en lo meramente coloquial. Eran los años finales de Kerouac, ligados al alcoholismo que finalmente le terminaría quitando la vida en 1969 Los Kerouac no tienen teléfono. Ted Berrigan contactó a Kerouac unos meses antes y lo había convencido de hacer esta entrevista. Cuando creyó que había llegado el momento del encuentro, simplemente apareció en casa de los Kerouac. Dos amigos poetas, Aram Saroyan y Duncan McNaughton lo acomp…