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BÁRBARA BELLOC: De noche duermo y sueño con un campo que es una partitura de vacas que mugen cosas que entiendo.

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Bárbara Belloc, cuando tengo momentos de alegría y optimismo, la leo, cuando tengo momentos de melancolía también. Me llena el corazón y me gusta mucho su manera de trabajar, en BB las palabras comparten la belleza y la abstracción que tienen las notas musicales, las ideas son poesía y el trabajo artístico es siempre físico. Aquí algo de ella: ::::
Manifiesto
Caminos, caminos y caminos. De polvo, polvo rojo, ceniciento, polvo de estrellas; de grava; de pedruscos; de tierra negra. Senderos en el pasto, en las selvas y en los bosques. Caminos descubiertos al andar sin rumbo. Rutas pavimentadas, cortadas y en construcción; carreteras y sistemas de puentes. Puentes levadizos. Túneles. Cavernas abiertas en ambas caras de la montaña como los tránsitos de un topo. Lechos de ríos corrientes y secos. A campo traviesa. En la pampa. En las cascadas. A cielo llano, rival y espejo. Al azote de una tormenta. Por el cañón, de noche. En suelo antediluviano. Entre las plantaciones de maíz y de bananos. …

Adiós a una mirada: Göksin Sipahioglu

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Hoy en este jardín nos dedicamos a mirar una mirada. Nacido el 28 de diciembre de 1926 en Esmirna, en la costa de Turquía, Göksin Sipahioglu fue durante mucho tiempo corresponsal del diario turco Hürriyet, antes de fundar Sipa en 1973.


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JULIA MAGISTRATTI: y todo mi cuerpo tiene presión de ojo, viaje de iris, y me vuelvo absoluta porque miro a un hombre, una soga y una vaca.

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 En este jardín celebramos -escuchando a los gallos cantar en medio de la noche- la presentación del nuevo libro El hueso de la sombra, de Julia Magistratti, poeta que conmueve y provoca en mí la perplejidad frente a la belleza, mi estado de ánimo preferido. ¡Felicidades querida Julia!
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LAS PARTES


Lleva una soga en la mano
y la soga lleva una vaca entristecida.
Todas las vacas del mundo están entristecidas.


Y si sucede la soga y la vaca,
también sucede el hombre, velado de un ojo,
cantado en la madrugada por los gallos.


El ojo que le falta soy yo que lo miro,
y todo mi cuerpo tiene presión de ojo, viaje de iris,
y me vuelvo absoluta
porque miro a un hombre, una soga y una vaca.


Siempre somos la parte que a otro le falta.


Alguien puede ser ahora las manos que he perdido;
mi mente soplada por vientos que también son de la tierra, pero
que suceden adentro,
                  y mi corazón.
Alguien que tenga un músculo puede ser mi corazón
que me sobra y me falta;
que de madrugada, cuando…

Dos textos que le dan pelea al desierto verde: hace un tiempo aquí hubo caballos

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Aquí dos textos que libran una merecida y bella pelea contra el fru fru de la soja.
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la sospecha por Elena Anníbali


hace un tiempo aquí hubo caballos,
los mensuales cruzaban, por la ruta,
cargando la carne dorada
de las perdices,
las adolescentes escribíamos, con trozos de velas,
mensajes pornográficos en los vidrios de la gruta
de santa rosa de lima

ahora manejo por la 36 y sólo se escucha
el frufrú de la soja
los aviones cargados de roundoup
que se desplazan con un sonido antiguo de dirigible
emanando una neblina tornasol que arrastra
el mismo viento que silba en las taperas

no sé si esto sea el estrago
la podredumbre

sé que cuando miro, algo sospechoso y sombrío
ingresa a la zona de mis huesos
como la verde mosca
que corrompe la pulpa de los potros

(de Tabaco Mariposa, 2009)



(Oncativo, Córdoba, el 19 de Abril de 1978)
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Un desierto verde por Pedro Mairal publicado el 23/09/11 en Perfil
¿Acá qué había? Acá estaba la casa de Reynoso, al lado de estos eucaliptos, justo ahí, una casa chica donde…

Tres poemas que cabalgan juntos: Pound/ Rojas/ Zaidenwerg/

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Tres maravillosos poemas sobre el padre como síntoma
UN PACTO de EZRA LOOMIS POUND en versión de ZAIDENWERG
Walt Whitman, quiero hacer con vos un pacto;
te detesté por suficiente tiempo.
Te vengo a ver como alguien que de chico
soportó a un padre muy cabeza dura;
ya tengo edad para reconciliarnos.
Fuiste vos quien cortó madera nueva,
y ahora es el momento de tallarla.
Compartimos la savia y la raíz:
que haya comercio ahora entre nosotros.
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NO LE COPIEN A POUND de GONZALO ROJAS
No le copien a Pound, no le copien al copión maravilloso
de Ezra, déjenlo que escriba su misa en persa, en cairo arameo, en sánscrito,
con su chino a medio aprender, su griego traslúcido
de diccionario, su latín de hojarasca, su libérrimo
Mediterráneo borroso, nonagenario el artificio
de hacer y rehacer hasta llegar a tientas al gran palimpsesto
de lo Uno;
no lo juzguen por la dispersión; había que juntar los átomos,
tejerlos así, de lo visible a lo invisible, en la urdimbre de
lo fugaz
y las cuerdas inmó…

Mañana homenajeamos al gran Gonzalo Rojas en la Casa de la Lectura: ¡todos invitados a la celebración!

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Lavalleja 924 (Villa Crespo – Buenos Aires) casadelalectura@gmail.com tel: 5197-5476
Entrada libre y gratuita


Miércoles 28 de septiembre, a las 19.30 hs.
Homenaje al poeta Gonzalo Rojas. 

Poetas argentinos comentarán los aspectos más sobresalientes de su obra, y leerán un poema propio y otro del homenajeado.  
Finalmente, escucharemos al mismo Rojas en una grabación  realizada para la Universidad Nacional de México en el año 2000. 


A fines de abril de este 2011 moría Gonzalo Rojas, sin lugar a dudas una de las voces más sobresalientes de la poesía latinoamericana. Había nacido en Lebu, Chile, en 1917, y con libros como La miseria del hombre (1948), Contra la muerte (1964) y Oscuro (1977) fue construyendo una de las obras más originales y  celebradas de Hispanoamérica y obtuvo reconocimientos tales como el Premio Nacional de Literatura de Chile en 1992, el Premio José Hernández en nuestro país y el Premio Cervantes en 2003.

Participan: Mercedes Araujo, Sandro Barella, Alejandro Crotto, Rosa Lesc…

Olga Orozco: en el fondo de todo jardín hay un jardín. Ahí está tu jardín, Talita cumi.

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Nos vamos, otros jardines nos esperan. El nuestro lo dejamos -durante esta semana- en manos de ella.


 Pavana del hoy para una infanta difunta que amo y lloro

                                                                                              A Alejandra Pizarnik

Pequeña centinela,
caes una vez más por la ranura de la noche
sin más armas que los ojos abiertos y el terror
contra los invasores insolubles en el papel en blanco.
Ellos eran legión.
Legión encarnizada era su nombre
y se multiplicaban a medida que tú te destejías hasta el último hilván,
arrinconándote contra las telarañas voraces de la nada.
El que cierra los ojos se convierte en morada de todo el universo.
El que los abre traza las fronteras y permanece a la intemperie.
El que pisa la raya no encuentra su lugar.
Insomnios como túneles para probar la inconsistencia de toda realidad;
noches y noches perforadas por una sola bala que te incrusta en lo oscuro,
y el mismo ensayo de reconocerte al despertar en la memoria de…