La pequeña voz del mundo de Diana Bellessi: La lírica ha vuelto a casa (por Paula Jimenez para Las 12)
Foto de Sebastián Freire
Viernes, 6 de enero de 2012 LITERATURA
Viva voz ¿Para qué sirve la poesía? ¿Qué lenguajes rescata? ¿Quién la lee? ¿De dónde sale? ¿Qué se espera de ella y por dónde circula? La gran poeta Diana Bellessi responde a estas preguntas frecuentes y también a otras más originales que ella misma se plantea, en su reciente libro de ensayos La pequeña voz del mundo (Taurus). La relación con lo social, con los acontecimientos, con los ancestros y con lo útil se revela en esta mirada crítica que por fin ha decidido posarse sobre la que nunca se habla, la poesía, “la idiota de la familia”.
Por Paula Jiménez En la esquina de San Juan y Piedras había un baldío. Allí, antes que la sede de la asamblea popular de San Telmo existiera, pilitas de ladrillos y pedazos de troncos oficiaban de asientos y en fanales improvisados se encendían las velas que alumbraban las noches de poesía. Y mientras un grupo de poetas recitaba entre bolsas de cemento y arena, los vecinos vendían empanadas, p…
Viernes, 6 de enero de 2012 LITERATURA
Viva voz ¿Para qué sirve la poesía? ¿Qué lenguajes rescata? ¿Quién la lee? ¿De dónde sale? ¿Qué se espera de ella y por dónde circula? La gran poeta Diana Bellessi responde a estas preguntas frecuentes y también a otras más originales que ella misma se plantea, en su reciente libro de ensayos La pequeña voz del mundo (Taurus). La relación con lo social, con los acontecimientos, con los ancestros y con lo útil se revela en esta mirada crítica que por fin ha decidido posarse sobre la que nunca se habla, la poesía, “la idiota de la familia”.
Por Paula Jiménez En la esquina de San Juan y Piedras había un baldío. Allí, antes que la sede de la asamblea popular de San Telmo existiera, pilitas de ladrillos y pedazos de troncos oficiaban de asientos y en fanales improvisados se encendían las velas que alumbraban las noches de poesía. Y mientras un grupo de poetas recitaba entre bolsas de cemento y arena, los vecinos vendían empanadas, p…