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Mostrando entradas de julio 10, 2023

Botánica sentimental de Mercedes Araujo en EL DILETANTE por Horacio Maez

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Botánica sentimental Mercedes Araujo Horacio Maez El sol entra por una ventana e ilumina unas frutas que están en una fuente sobre la mesa; y entonces el cuadro es el de una naturaleza muerta en una casa de campo, en una cocina de casa de campo. Se ve o imaginamos el polvo, las partículas se evidencian con el sol. De alguna manera vemos el entorno y adivinamos una fragilidad latente. Si seguimos el recorrido de esos rayos, si miramos por esa ventana, el cielo que hoy es limpio castiga y produce una aridez que sólo parece retroceder a fuerza de trabajo. Si nos detenemos en algunos detalles vemos la delicadeza para convertir ese hermoso pero duro entorno en un lugar de vida. Y más allá, en el cultivo, casi como un capricho, la voluntad de afincarse. El deseo de hacer productivo ese espacio. Y en ese deseo está el tiempo y quienes lo habitan. Volvamos a empezar. Alguien vuelve al lugar que fue epicentro de vida de varias generaciones de la familia. Un lugar inabarcable dominado por fuerza

Botánica sentimental en Diario La Nación por Carolina Esses

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  Botánica sentimental, de Mercedes Araujo Una novela con el oficio de la poesía 10 de septiembre de 2022 Carolina Esses PARA LA NACION “El abandono es una mala carga”, dice Antonia, la protagonista de  Botánica sentimental , segunda novela de la poeta   Mercedes Araujo   (Mendoza, 1972), hacia el final del libro. Lo dice para explicar su regreso a La Silenciada, la casa de la infancia –una casona que lleva años cerrada, invadida por el polvo de la aridez de Perdriel– y también como respuesta a su propia escritura: mientras limpia y vuelve a habitar esa casa, Antonia escribe para exorcizar ese abandono último, que es el de la muerte. La novela empieza contando el reencuentro de Antonia con ese paisaje mendocino que Araujo conoce bien y que es el gran protagonista de su primera novela,   La hija de la Cabra   (2012); y con una demora: “Estoy llegando tarde a dos funerales a los que falté”, le dice al mecánico que la ayuda cuando el auto no responde. “Hace medio año se murieron mi padre