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VIRGINA WOOLF/ Una trama de luces diamantinas temblaba sobre sus dorsos teñidos de un azul profundo, que ondulaba como el dorso de caballos en marcha. Las olas se rompían, retrocedían y volvían a romperse con un ruido semejante al patear de una bestia enorme.

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::::: El sol no había nacido todavía. Hubiera sido imposible distinguir el mar del cielo, excepto por los mil pliegues ligeros de las ondas que le hacían semejarse a una tela arrugada. Poco a poco, a medida que una palidez se extendía por el cielo, una franja sombría separó en el horizonte al cielo del mar, y la inmensa tela gris se rayó con grandes líneas que se movían debajo de su superficie, siguiéndose una a otra persiguiéndose en un ritmo sin fin. ::::: Al aproximarse a la orilla, cada una de ellas adquiría forma, se hinchaba y se rompía arrojando sobre la arena un delgado velo de blanca espuma. La ola se detenía para alzarse enseguida nuevamente, suspirando como una criatura dormida cuya respiración va y viene inconscientemente. Poco a poco, la franja oscura del horizonte se aclaró: se hubiera dicho un sedimento depositado en el fondo de una vieja botella, dejando al cristal su transparencia verde. En el fondo, el cielo también se hizo translúcido, cual s...

Susan Sontag: Según la perspectiva que nos define como modernos, hay un número infinito de detalles. Las fotografías son detalles. Por lo tanto, las fotografías se parecen a la vida. Ser moderno es vivir hechizado por la salvaje autonomía del detalle.

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Fotos de LAURA DURAN. Mientras que con una mano sostengo el libro de la querida SS, con la otra me agarro la cabeza hechizada ante la salvaje autonomía de ciertos detalles de la vida que ahora me ocupa. Mis saludos.

Susana Thenon: tu risa lobo idioma blanco yo descifro

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          Imágenes de Susana Thénon # 5 bello animal desgracia posado en lo indecible # 6 tu risa lobo idioma blanco yo descifro

SARA GALLARDO: Y ese palosanto verde con perfume, duro como piedra, amigo del fuego, que arde mojado. Curen, vengan, sanen, alimenten, sostengan el corazón del Eisejuaz.

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El Eisejuaz de Sara Gallardo en un sentido muy preciso fue, es y será la novela más importante que leí. Su lectura y la de La educación sentimental , fueron más que lecturas, estados revelatorios ya que, si bien desde muy niña tenía plena certeza de que sería escritora o por lo menos de que lo intentaría toda la vida, fue en esas lecturas que supe que no podía seguir demorando el pasaje y en los dos casos me puse a escribir de inmediato, urgida. La primera novela que escribí (hubo varios intentos previos, pero esta es la que considero acabada) -aún inédita- fue fruto del impulso desesperado de contestar a Sara Gallardo con un texto que, soñaba entonces, a ella le hubiera gustado leer. Pensaba en su novela como en una extensa carta a la que yo deseaba imperiosamente contestar. O como dice Brizuela, todos los novelistas suelen recordar una escena de infancia que equivale a su segundo nacimiento. Digamos que Sara Gallardo trajo a mi conciencia ese momento de la infancia que es mi segund...

Henri Michaux: ¿Dime de verdad no volveremos a encontrarnos nunca más?

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¿Nausea o es acaso la muerte que llega? Ríndete, corazón mío. Hemos luchado bastante, Que mi vida se detenga, No hemos sido cobardes, Hicimos lo que pudimos. ¡Oh, alma mía! Te vas o te quedas, Tienes que decidirte, No palpes así mis órganos, A veces con atención, otras con extravío, Te vas o te quedas, Tienes que decidirte. Yo ya no puedo más. Señores de la Muerte No los maldije ni los aplaudí. Tengan piedad de mí, viajero de tantos viajes sin maleta, Sin dueño tampoco, sin riqueza, y la gloria que se fue a otra parte, Ustedes son ciertamente poderosos y divertidos por encima de todo, Tengan piedad de este hombre enloquecido que antes de cruzar la barrera ya les grita su nombre, Atrápenlo al vuelo, Y después que se amolde a sus temperamentos y costumbres, si es posible, Y si les place ayudarlo, ayúdenlo, se los ruego. :::::: La muerte de un caballo Hacienda Guadalupe, cerca de Pelileo, Ambato, 6 de la mañana 11 de Julio Apena...