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Selva Almada/ Estaba el olor de la profundidad del monte. No del corazón del monte, si no de mucho más adentro, de las entrañas, podría decirse.

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Aquí unos párrafos elegidos de ese hermoso libro que escribió Selva Almada “El viento que arrasa”. Abajo, una nota de Beatriz Sarlo sobre el libro. :::: Pero el Bayo no se sentó de repente porque sintiera el abandono de sus pulgas. Otra cosa lo había arrancado del sopor seco t caliente y lo había traído de vuelta al mundo de los vivos. Los ojos color caramelo del Bayo estaban llenos de lagañas, la delgada película del sueño persistía y le nublaba la visión, distorsionaba los objetos. Pero el Bayo no necesitaba ahora de su vista. Sin moverse de su posición alzó levemente la cabeza. El cráneo triangular que terminaba en las sensibles narinas tentó el aire dos o tres veces seguidas. Devolvió   la cabeza a su eje, espero un momento y volvió a olfatear. Ese olor era muchos olores a la vez. Olores que venían desde lejos, que había que separar, clasificar y volver a juntar para develar qué era ese olor hecho de mezclas. Estaba el olor de la profundidad del mont...

Flannery O´Connor/ Vine como peregrina, no como paciente. Soy de esas personas que pueden morir por su religión, pero no tomar un baño por ella.

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Aquí un lindo artículo de Forn y debajo unas cartas que me gustan porque dejan ver como también la escritura -y los nada gratos nudos de la publicación- se le vuelven a Flannery una especie de pesada religión. La bruja blanca Por Juan Forn Al pie de foto le alcanzaría decir: “Flannery O’Connor en Lourdes” y sería como una novela entera. La bruja blanca de la literatura, que se estaba muriendo de lupus desde los veinticinco años, llega al santuario de Lourdes en muletas. Una parienta rica le pagó el viaje. Flannery tenía treinta y tres años, le quedaban seis de vida. Ya había escrito uno de los mejores libros de cuentos de la historia: Un hombre bueno es difícil de encontrar. Cuando llegó desde su Georgia natal a la famosa residencia de escritores en Iowa a los veinte años, no sabía quiénes eran Kafka y Joyce. Días después, cuando leyó su primer cuento allá, dejó a todos en atónito silencio; en las horas siguientes se fueron acumulando manojos...

Alejandra Pizarnik/ Yo sólo vine a ver el jardìn donde alguien moría por culpa de algo que no pasó o de alguien que no vino.

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Hola hermosa Alejandra. Gracias por tu visita al jardín, corta y contundente. CAMINOS DEL ESPEJO I Y sobre todo mirar con inocencia. Como si no pasara nada, lo cual es cierto. II Pero a ti quiero mirarte hasta que tu rostro se aleje de mi miedo como un pájaro del borde filoso de la noche. III Como una niña de tiza rosada en un muro muy viejo súbitamente borrada por la lluvia. IV Como cuando se abre una flor y revela el corazón que no tiene. V Todos los gestos de mi cuerpo y de mi voz para hacer de mí la ofrenda, el ramo que abandona el viento en el umbral. VI Cubre la memoria de tu cara con la máscara de la que serás y asusta a la niña que fuiste. VII La noche de los dos se dispersó con la niebla. Es la estación de los alimentos fríos. VIII Y la sed, mi memoria es de la sed, yo abajo, en el fondo, en el pozo, yo bebía, recuerdo. IX Caer como un animal herido en el lugar que iba a ser de revelaciones. X Como quien no quiere la cosa. Ning...

Delicado doblete/ Imogen Cunningham/ Juana Bignozzi/ Qué haría yo sin tus flores

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www. imogencunningham .com Ciertas iluminaciones se producen en el encuentro de dos mundos. Hoy, dos damas tan fuertes como delicadas vienen a mi encuentro: Imogen Cunningham y Juana Bignozzi. ¿Qué haría yo sin sus flores? ::::: Esperé ser la anfitriona elemental de una estructura no corrompida ofrecer entregas y apuestas abandonar mi ciudad sin la sombra de la sal ni de su adiós y memoria viva ahora soy dueña de un sistema de condenas y salvaciones de aceptaciones y rechazos de una lista de buenos trabajos de un lejano sabor a vida de una única forma de limpiarme en soledad De "Regreso a la patria" 1989 :::::: H. M. Qué haría yo sin tus flores qué haría yo sin esta permanencia de tu gesto y tu lugar Qué haría yo si debiera pensar en pérdida olvido y sobre todo final Qué haría yo si no tuviera la certidumbre de tu memoria (De "Regreso a la patria" 1989) ::::::: Soy una mujer sin problemas Todos ...

Lucrecia Martel y Leonardo Favio conversan/ Un diablo solo y triste

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Lucrecia Martel entrevista a Leonardo Favio Martel: Me gustaría comenzar con algunas preguntas sobre “Nazareno Cruz y el lobo”, cosas que me dan mucha curiosidad. En “Nazareno…” ¿Cómo fue que se llegó a que el chiquito que está con la lechiguana tuviese los ojos pintados? Favio: En realidad, era una chiquita, venía a representar a la enana Fidelia, que es un ser liliputiense, chiquitito, que está como en un frasquito, no cambia de estatura nunca y permanece siempre fiel a Nazareno, lo sigue en todas sus circunstancias. Ahora, por qué lo hemos pintado… Supongo que de la misma manera en que un supuesto lobo se transforma en hombre… porque lo requería la historia. M: Tengo otras curiosidades que son como regalos que me quiero hacer en la entrevista. Una de las escenas que más me conmueve del cine que he visto es cuando el Diablo le dice a Nazareno que está solo, que por favor hable con Dios. Lloro poco en el cine, pero esa escena me conmueve mucho. F: Creo que conm...