He comenzado a ralear un poco del yuyerio



He comenzado a ralear un poco del yuyerío
que convierte mi jardín en un manto jaspeado,
esta tierra tan redonda e inundada
hace que el cuerpo no parezca gran cosa,
más bien un corazón avaro, temeroso del padre,
del rey, de las bestias, en días como este espero
que la noche me traiga la estrella más brillante,
mientras me cepillo el pelo, no hago otra cosa
que imaginar un pájaro carpintero al que oigo a lo lejos,
no podría ni pensar en abandonarlo.

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