16 oct. 2010

Chéjov, cuaderno de notas




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Yarstev a propósito de Kostia: Para la música, él no tiene oído, y para la vida, tampoco. Y aquel que no tiene oído cree que los músicos desafinan y que él es el único en notarlo.
Yarstev dice enseguida: Y la vida, créame, sigue su curso natural, nadie desafina, cada uno canta lo que canta y lo que debe cantar.

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Terejov consideraba toda una gentileza escribir las páginas de libros ajenos.

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Amar solamente a los seres puros es una forma de egoísmo; buscar lo que nos falta, no es amor, sino adoración; por eso el amor verdadero se da entre iguales.

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A veces, en la caída del sol, uno cree percibir algo extraordinario, y más tarde no, cuando contempla lo mismo pero pintado en un cuadro.

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Un vecino parte a Florencia para curarse del mal de amor. Allá lejos se siente aún más enamorado


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Kostia prefiere los días grises, melancólicos.  Que la lluvia tamborilee y los atardeceres se adelanten. Eso le gusta. Yarstev y Kostia aman a Rusia perdidamente.

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Dejó de amar y el desamor trajo este largo tiempo de la calma, de las largas reflexiones apacibles.


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La buena educación no consiste en no manchar el mantel con salsa, sino en aparentar que uno no ha visto nada cuando otro hace algo así.
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Los animales tienen la obsesión de encontrar el secreto de los otros (encontrar el nido); de allí viene, en los seres humanos, ese respeto por lo secreto que equivale a la lucha contra el instinto animal.


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Anton Chéjov, cuaderno de notas (fragmentos) Ed. La Compañía.

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