4 oct. 2010

Fotos de David Claerbout



Hoy conocí la obra de este artista. Es deslumbrante y me dejó sin palabras. Narrar sin palabras es algo que me lleva al lugar de la inocencia, la más feliz de las inocencias y al mismo tiempo, la más carente, despojada y desnuda. El abismo de la pérdida de las palabras. El paraíso del despojamiento. Una ilusión, pero de ninguna manera un deseo.

Leo a Barthes, su diario de duelo y a Clarice.

Me gusta Barthes cuando dice "No se olvida, pero algo de átono se instala en uno".

Y Clarice, cuando dice que escribir es una maldicìón que salva. Lo dice por que lo sabe, no por que pretenda que lo que dice se entienda.

Hace dos días tuve una experiencia única por su contudencia, hacía tiempo que no entraba al sueño de una siesta de manera absoluta, completa y al mismo tiempo tan solitaria.
Hubo una certeza anticipada en el reconocimiento del placer que ese descanso le brindaría a mi cuerpo.
Había caminado dos horas bajo la lluvia, el cuerpo exhausto y nada qué hacer ni sentir o pensar, sólo abandonarme, dejar que el cuerpo abriera ese tajo en la superficie de la vida pensada como acción, retirarse.







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