17 ene. 2011

Los placeres del ocio de un ser agreste






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Si es cierto que el poder ha afectado cada vez más nuestra vida cotidiana, nuestra interioridad y nuestra individualidad ….¿qué le queda a nuestra subjetividad? Al sujeto nunca le queda nada, puesto que constantemente hay que crearlo, como núcleo de resistencia, según la orientación de los pliegues que subjetivan el saber y doblan el poder.


G. Deluze, Focault, Ed. Paidos Studio.

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En medio de aquella alegría general, se divisó una luz en la cima de la más alta montaña. Dicha luz difundía una dulce claridad y hubierase tomado por la de la luna llena si el astro no hubiera estado en el horizonte. El espectáculo causó general emoción; se agotaron en conjeturas. No podía ser el efecto de un incendio, pues la luz era clara y azulada. Jamás se había visto meteoro de tal color ni de tal tamaño.

W. Becford, Vatbek (Cuento árabe), Ed. Bruguera, libro amigo.

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Ir a ver las flores de los ciruelos después de haber nevado, visitar los crisantemos después de la helada, observar la orquídea durante la lluvia, o escuchar el balanceo de los bambúes ante el soplo de la brisa –esos son los placeres del ocio de un ser agreste.

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De cien proverbios, Sabiduría china, por el Señor Tut- tut.


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