6 ago. 2011

ALEJANDRO MENDEZ: En el lugar del chico que alguna vez recibiera el latido y la palabra, hay una piedra.











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No sé cómo pasan sus días con sus noches el resto de las personas, pero él -Alejandro Mendez- además de ser exquisito, suave y amigo delicioso, escucha y regala música como esta y -fundamentalmente- escribe poemas que te dejan temblando.

Gracias querido.


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Legión extranjera

La foto donde me sostenés en brazos es una evidencia,
pero la niego. En el lugar del chico que alguna vez
recibiera el latido y la palabra, hay una piedra.

No pregunto si mi nombre es legión, ni siquiera me concedo
la sospecha, escondido en el pliegue áureo de tu manga.

El pasto salpicado de manchas de sol, la escalera atada al árbol
y el diario abandonado en la silla, me aseguran el verosímil.

Detrás, ella empuña la tijera con la que podó las ramas del ciruelo.
Sin embargo, el olor a savia viene de tus manos.

*

Los inmortales

Querido hijo, aflojá con el dramatismo.
Más de cuarenta años de lamento filial
es insoportable para cualquier padre muerto.

No te voy a decir que en cada flor, en cada
ráfaga de viento estoy transfigurado, ni que viva
sin vivir en mí y todo me vaya consumiendo.

Las autoridades del otromundo no nos dejan
ni a sol ni a sombra en aras de nuestra educación;
pobres inmortales, solos, sin forma ni figura.
Los finados leemos a Dante en fascículos
cerca de los arrabales del infierno.

Nunca pensé que te fuera a empardar.
Yo también escribo gracias a la fragua literaria,
aquella que ha visto a las mejores mentes
de mi generación erguirse en la noche oscura
de la literatura post-mortem.

Maldigo mis días de vendedor de caramelos
en el cine de Punta Alta. Tu abuela, apodada la rubia,
me hacía caminar desde la quinta hasta el pueblo.
Detestaba tener que gritar la mercadería en penumbras.

Quién diría, ahora perfecciono mi oratoria
en ínsulas extrañas y oscurísimas. Desconfiás
de mi sentido del humor porque sabés
que te dejo mal parado frente al cenáculo de poetas.

Tu buen gusto y delicadeza tirados a la borda
por mi tiranía allende los signos vitales.
Prefiero tu rabia, antes que someterme al comité
de expertos lacanianos.

Ya habrá tiempo de unanimidades; padre e hijo
la misma ceniza, idéntica nadería astral.

*



Inéditos del futuro libro Polder

Busquen sus piedras preciosas por acá:

2 comentarios:

  1. La música, la M Ú S I C A !!!
    hermosa, me encantó!!!

    y los poemas tienen algo que me atrapa, palabras convertidas en lazos fuertes...te digo lo que me gustó:
    (1º el todo completo)

    "En el lugar del chico que alguna vez
    recibiera el latido y la palabra, hay una piedra..."


    "Querido hijo, aflojá con el dramatismo.
    Más de cuarenta años de lamento filial
    es insoportable para cualquier padre muerto..."

    Un saludo a ambos. Voy a visitar su guarida, permiso.

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  2. Sí, sí, visitelo, que es de lo mejor y además el creador de lasafinidadeselectivas, el proyecto generoso desde donde difunde poetas. Muchas gracias, besos.

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