12 jun. 2015

Silvia Camerotto/ dormiste en una cama levantada con tacos de madera compraste flores pagaste el diezmo dijiste lo que corresponde según las circunstancias bajo el arco de una parábola hábilmente calculaste el espacio perfecto




Hoy en este jardín celebramos con cariño y leemos con fervor a Silvia Camerotto





Aquí algunos de sus poemas y más abajo las entradas a su blog y a sus traducciones


:::::




El derrame de las aguas





Es extraño, Isaías. Nacer, vivir, morir
Es extraña la luz
De qué pueblo venimos, vos con tu vara y yo con mi pelo marrón?
De qué leyes abolidas? De qué infamias?
Si plantamos un árbol en el lugar equivocado y esparcimos las cenizas
de nuestros muertos
Si ponemos la fe en el suelo, el deseo en el suelo, la fertilidad
en una foto de familia
Hacia dónde arrastramos el mundo?
No hables para justificar la pasión de la revuelta
la carga de los pecados
He aquí el fuego
He aquí tu sierva ciega
Es extraño, Isaías, el derrame de aguas
la podredumbre del resumidero mezclada con el perfume
que me puse esta mañana










::::





La yerba espera



a Javier Adúriz


Ahora que sé que las sentencias no convienen
y que Café Bretaña es un buen libro
A vos te va la vida alucinando, envuelto en un turbante
en medio de mensajes para el pueblo
que alientan lo que a los otros nos falta
Un samurái en cuerpo y alma o simplemente un hombre
que fue y que vino para buscar la calle que sabemos
que no existe
En Peña me enrostraste complejo de católica
y me dejaste yerba junto a una nota de tres líneas
Después de mucho tiempo leí los primeros dos poemas
que escribiste contra el disgusto y placer
de los más últimos
Y si lo pienso, la dama de pelo fucsia no fue tu gran amiga
pero nos abrazamos muchas veces
pero nos escuchamos muchas veces
y diste justo en el clavo
y supiste de dónde me tenían agarrada
como a vos, a esa cama estúpida
a la ruina sistemática de lo que importa.

:::




Los tiranos olvidan

cerca de la ferretería del barrio
en una calle muerta
reuniste en el balcón tres de los siete axiomas
y la ropa de ella
dormiste en una cama levantada con tacos de madera
compraste flores
pagaste el diezmo
dijiste lo que corresponde según las circunstancias
bajo el arco de una parábola
hábilmente
calculaste el espacio perfecto
reductio ad absurdum te sentaste a escribir algunas líneas
sobre un lugar que fue bello como lo era en otro tiempo
y, también escribiste: enchastre, traición, perseverancia
deliberadamente o no
el punto hacia el que caen todas las cosas



::::










septiembre 28


a N.C.
In memoriam


¿Cuándo te bajaste del barco de los amotinados?
La ruta sitiada, en la mañana, de tu casa a la mía,
a cambio de café tibio y la excusa de no entendernos por un tiempo.
Miro las tazas a través de un vidrio sucio
y tus manos dibujan y hacen listas de visitas.
Era un intento por redimirnos.
No nos dimos cuenta de que las drogas no sanan.
Querías que yo hiciera un tiro corto a tres bandas,
pero se gastó la tiza.
Convocando a tu madre, repetías: Fuiste buena hija.
Ignorabas entonces que la bondad es una forma de resistencia.
Las faltas de Job,
los energúmenos subidos a la torre de Babel,
acariciaron el rostro de la filiación bien entendida.
Cuando un cuerpo de varón pesa menos de cuarenta kilos
lo envuelven en una sábana vieja.

::::


El otro

Reino de dos hornallas y azulejos.
Calamares y fermentos de sartenes mugrientas.
Platos que se confunden con el hule descolorido.
Pan con hombre. ¡Alabado seas!
Que no nazca del agua y del espíritu el muerto asomando al vacío.
La remoción concluye en el patio del primer piso y los
vecinos escuchan la Grosse fugue.
Éso se llama perseverancia, decís, con la ventana abierta
mientras mirás a la chica que estudia medicina.
Un pie de barro y otro de hierro.
Después del sueño de Nabucodonosor,
el arco perimetral es rodeado por grandes murallas.
Altura y resistencia de los restos de la estatua.
Sartenes mugrientas.
No temas, seguirá siendo el pulverizado reino.
De la cama al trabajo y del trabajo, cada uno a su casa.



::::




Graeculus



Los efebos te esperaban casto y temieron
que llegara el sueño y le hablaras de Vibia
Le dirías, acaso, de la suspensión de los juicios?
Alma pequeña y errante
apenas distinguimos la lógica de la paz que nunca es con nosotros

Te esperaban casto
pero la castidad es un genital manchado por la obscenidad de la pavura
Quisiste conciliar
y a calabazas viniste
a boqueras
Habías olvidado cómo era el lado izquierdo de la cama
el olor de las hembras y el lóbulo marcado

La conciencia del abismo fue saber que no se juega ninguna jugada
porque se ha exagerado demasiado

La conciencia fue la mezcla de hijos y fulleros y bombachas
al lado de un cepillo

La belleza no te fue más cómoda
La desidia no te fue más cómoda

Si le hablaras de Vibia
le dirías que ella fue la loca
la menos tibia?



::::





Los poemas son de Silvia Camerotto, tomados de aquí


http://desibilasypitias.blogspot.com.ar/search/label/silvia%20camerotto




Y recomiendo fervientemente leer sus traducciones aquí
http://desibilasypitias.blogspot.com.ar/search/label/versi%C3%B3n%20silvia%20camerotto


1 comentario:

  1. gracias silvia.

    tulio. patagonia.

    tuliog01@yahoo.com.ar

    ResponderEliminar