30 sept. 2015

Marcelo Díaz/ Es la doctrina del aire ¿Soñará con un bosque una cúpula invertida en un espejo de pinos?








Sobre El fin del realismo de Marcelo Díaz (Ed. Viajero Insomne)

Poemas en los que todo es materia y, como tal, redimible en el lenguaje. Observar al mundo para escrutar sentido, pero sentido poético, a través de la leyes de la ciencia, la infancia, la amistad, la vecindad, el amor y el paisaje como forma de ecuación personal porque el observador solitario, detallista, debe escrutar todo para conocer nada o casi nada. Así son los poemas que Marcelo Díaz reúne en El fin del realismo que publicó Viajero insomne: variaciones fulgurantes -nacidas de la lupa y el método- que vienen a aportar originalidad a esa labor desproporcionada que asume la poesía de reorganizar el mundo de acuerdo a la tensión, sonido, textura y precisión del lenguaje para así destilar estelas de revelación.

Como toda mirada verdaderamente personal, la de Díaz es desenfocada, iluminada, de bella estructura y posee un poder refractario que nos provoca emociones sinceras e ideas nuevas. Gracias por tus observaciones Marcelo, el tamaño del universo es ahora tanto mayor que el que había antes de que lo miraras.
MA



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Monólogo de Donnie Darko



En algún punto del jardín descansa un motor diesel.

Yo no era nadie en el universo

pero dibujaba accidentes aéreos.

Esa era mi particular manera de estar integrado

a la vida de los aeropuertos

hasta que leí el texto sobre una dimensión invertida

que cambia o duplica las historias personales

escrito por un hombre disfrazado de conejo.

Viajar por el tiempo es una tarea abstracta

como imaginar una antena portátil

dentro de la bóveda celeste o calcular la trayectoria

de la turbina de un avión cayendo al abismo.

Quizás existió un proyecto distinto para mí

entre las diferentes opciones de la oscuridad.

Temprano pasaré de ser el fogonazo



de una bengala a la última grabación de una caja negra.







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Catamarán



Fotograma: hombre con sombrero de mimbre

entrena a su pájaro en una balsa de bambú.

Es la doctrina del aire ¿Soñará con un bosque

una cúpula invertida en un espejo de pinos?

Tras el ataque el pescador recoge los peces

en un recipiente de paja. De otro modo

si desata el hilo de su garganta el ave

partirá lejos enfocada en el mapa de ruta

de las migraciones transcontinentales.

En condiciones seguras será como un arqueólogo.

Excavará el terreno, anidará en su propio islote

alejado del gráfico elemental de los ríos

pero en el fondo sabe, como lo saben

todos los pájaros acuáticos, que el método

es inalterable, lo mismo que sucede con

la ingeniería de las represas o el movimiento

de sable de un samurai. De repente

te extraño ¿Serás el pescador en la corriente

sosteniéndose con una soga en la mano?

Pronto una nube negra, liviana como

una alfombra voladora, estará aquí

y recorrerá tu interior como un collar

un regalo que alguien echó de menos.





a Tom Maver









Invierno



Manejabas en la noche y chocaste un ciervo.

Encendimos las linternas, no encontramos a nadie.

Éramos animales solitarios que

se extendían por el territorio como

la sombra de una mancha solar. La aceleración del motor

idéntica a la de las nubes del horizonte.

De haber tenido un perro rastreador

hubiese sido diferente. Existen espacios en blanco

que ni la fuerza de gravedad puede enmendar.

¿Dormiremos en el pico de los árboles

donde descansa nuestro auto

y nos desintegraremos con los campos

concentrados en la calma de los pájaros?

Lo más probable es que sin luz

perdamos la transparencia. Este accidente

no puede ser sino pieza de una maquinaria

con la misión precisa de fabricar olvido.

Aprendemos a cuidarnos

de los ángulos de la pérdida

como de la oscuridad que dejamos atrás

después de la onda expansiva.

En las rutas del futuro no existirán animales

que se eleven por el asfalto ni tampoco

seres como nosotros dispersos por el aire

como una llamarada



moviéndonos en la dirección del invierno.










Teoría de la pérdida



Suponía que sería de noche

cuando el hilo eléctrico de tu voz desapareció

atrapado en un auricular como de plata.

Decimos sujetos a interpretación.

¿Qué cambiará ahora si enciendo un reflector

entre dos ciudades separadas por mil kilómetros

para reafirmar una marca en el asfalto

parecida a un hombre sentado en la autopista

ensayando una llamada nocturna?

Digo, por ejemplo, somos el campo de fuerza

de un agujero negro o como la espera

a punto de sacudir la quietud de las rocas.

Voy hacia ti, hasta aquí llegamos. Hablo

del boomerang de los afectos extraños

que en su viaje de regreso nos trajo lejos.



a M.R





De yapa el autor contando la historia de este poema en el blog amigo El Desaguadero




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