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HD: Dios del acantilado, ¿te das cuenta de lo lejos que están los bordes de tu casa, cuánto tuve que andar?

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El templo del acantilado I Amplio portal brillante,      borde de roca,      rocas fijadas en salientes largos,      fijadas al oscuro, plateado granito,      a una roca más clara      —un corte limpio, blanco contra blanco. Ninguna cabra, arriba      —arriba—, trepa, ni oveja alguna      pisa tu suave hierba;      te alzas, borde del mundo,      pilar celeste. El mundo se elevó:      estamos junto al cielo;      sobre nosotros chillan los halcones,      planean las gaviotas      —el terrible oleaje queda mudo      desde este lugar. Abajo, al filo de la roca,      donde la tierra es presa de ...

"La isla: geografía de la espera", según la mirada profunda, atenta, generosa de Carolina Esses

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Amigas y amigos de este blog, los invito a pasar por aquí http://www.escritoresdelmundo.com/2011/07/geografia-de-la-espera-la-isla-de.html y leer las hermosas palabras de Carolina Esses sobre La isla. Además, la revista es excelente y puro placer de lecturas y reflexiones. Hoy fue un día de gracia, con este un regalo inmenso. Me siento como esas ramas rosas que bailan en la neblina.

Francis Bacon: La imaginación técnica es el instinto que trabaja fuera de las leyes, para volver al tema sobre el sistema nervioso con la fuerza de la naturaleza. (En conversación con Marguerite Duras)

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Entrevista con Francis Bacon (Marguerite Duras) No dibujo. Empiezo haciendo todo tipo de manchas. Espero lo que llamo «el accidente»: la mancha desde la cual saldrá el cuadro. La mancha es el accidente. Pero si uno se para en el accidente, si uno cree que comprende el accidente, hará una vez más ilustración, pues la mancha se parece siempre a algo. No se puede comprender el accidente. Si se pudiera comprender, se comprendería también el modo en que se va a actuar. Ahora bien, este modo en el que se va actuar, es lo imprevisto, no se lo puede comprender jamás: It's basically the technical imagination: “la imaginación técnica”. Durante mucho tiempo, he buscado un nombre para esta forma imprevisible, con la que se va a actuar. Sólo he encontrado estas palabras: imaginación técnica. Entienda usted, el tema es siempre el mismo. Es el cambio de la imaginación técnica lo que puede “dar la vuelta» al tema, el sistema nervioso personal. Imagine escenas extraordinar...

Hilda Doolittle: Oh, no los compadezcas, mientras los ves caer uno por uno, pues caen exhaustos, adormecidos, ciegos, pero en un cierto éxtasis

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                       :::::: De HD, la perfecta imaginista, tengo que decir, simplemente, que muchas veces siento que no podría vivir sin sus poemas. Es mi heroína personal. :::::: La vara en flor De Trilogía, 1944-1946 Voy donde amo y soy amada hacia la nieve; Voy hacia aquello que amo sin ningún pensamiento de deber o piedad; Voy hacia donde pertenezco, inexorable, como la lluvia que no ha cesado de caer hacia los surcos; he dado o podría haber dado vida al grano; pero si éste no crece o madura con la lluvia de la hermosura, la lluvia retornará a la nube, quien cosecha afila su acero sobre piedra; pero éste no es nuestro campo, no lo hemos sembrado; impiadosos, impiadosos, dejemos el sitio de la calavera para aquellos que lo compusieron. Satisfechos, insatisfechos, saciados o entumecidos de hambre, he aquí la urgencia ete...

María del Carmen Colombo: Por eso, a la sombra de un árbol exótico, las tres chicas pintan el alma de un dragón subiendo al cielo, con el fino pincel de sus pestañas.

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La familia china de María del Carmen Colombo es uno de mis libros de poesía preferidos. Cada vez que vuelvo a leerlo me sorprendo. Es un libro de poemas al que llego cuando pienso en el consuelo. Así como el desconsuelo suele ser inevitable, triste y ominoso, un desgarro, es el consuelo el acto de la reparación, misteriosamente venido desde un poema, un libro, desde el lenguaje que se hace aire, se hace música, se hace tiempo. Mi enorme cariño y admiración a Coto Colombo. ¡Miren esta maravilla de poemas! :::::: "El mar de la China está encerrado adentro del caracol, entre tus piernas". Eso le dijo a La Mayor el inventor de medias transparentes que vive en la piecita de arriba. Y ella, que es muy impresionable, de noche siente que una víbora de seda se desprende de sus piernas, imantada por el aliento musical del instrumento que el hombre toca como fiera, en su piecita. La sedosa serpiente soñolienta enrosca los peldaños de la escalera caracol, su talle de oda...

Marguerite Yourcenar: Lo vi tragado por la noche que comienza y luego ya no vi más lo que era mi corazón

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XIV. Cuadernos de notas, 1942-1948- Peregrina y extranjera 1942 . Todo hombre, capitán a bordo después de Dios. Todo hombre, prisionero en el fondo de la bodega. Y navío al mismo tiempo que marinero. Océanos vacíos, playas abandonadas para siempre o jamás alcanzadas, faros, naufragios, botella arrojada al mar: volvemos a un tiempo en que las metáforas recobran su peso y su densidad de cosas, vuelven a medirse en millas terrestres o marinas, en unidades de espacio o de peligro. Y si el frasco con cabellera de algas danza para siempre sobre el mar sin que nadie lo vislumbre, lo repesque y lo salve, al menos habrás hecho florar un frágil objeto humano en la superficie de las olas. * ¿Qué es lo que te ayuda a vivir en los momentos de desconsuelo y de horror? La necesidad de ganar o amasar tu pan, el sueño, el amor, la ropa limpia que te pones, un viejo libro que relees, la sonrisa de la negra o del sastre polaco de la esquina, el olor de los arándanos maduros y el recuerdo del Partenón....

Osvaldo Bossi: construí —digamos— como un albañil extremadamente solitario y silencioso, una casa de viento, y nada más.

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La Editorial Nudista acaba de publicar la obra Casa de viento , poesía reunida de Osvaldo Bossi, amigo y poeta extraordinario. Aquí una reflexión sobre el arte de vivir la poesía y la vida con que cierra el libro. Abajo, las palabras de la querida y delicada Andi Nachon, leídas en la presentación del libro, también prodigiosas. Mi bienvenida y buenaventura para la Casa de viento , en donde espero seguir teniendo cobijo por siempre. ::::::: A través de los años no hice otra cosa que escribir poesía. Incluso cuando era muy chico y no sabía leer ni escribir. Escribía a toda hora, sin darme cuenta. Cuando las calles eran de tierra y no existían las luces de mercurio.   Cuando mi mamá era hermosa y alegre como un cascabel (lo sigue siendo todavía). En una casa de madera con chapas de cartón. Mientras mi papá salía a juntar papeles de diario y botellas y un sinfín de cosas inútiles en su carrito de botellero. En plena noche de verano y en pleno carnaval. Con mi amigo Rau...