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Yo te avisé: La Mística Negra -Curso de Cultura Brasileña x Cristian De Nápoli

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CURSO ABIERTO DE CULTURA BRASILEÑA A cargo de Cristian De Nápoli Desde el 4 de abril, todos los miércoles 19.30 - 21 hs en LA LIBRE, Bolívar 646, San Telmo ¿En qué consiste el curso? Vamos a tomar como eje la visión, desde las artes y la literatura, de distintos aspectos de la vida brasileña, en particular de distintos planteos recurrentes en torno a identidades colectivas (de género, raza, credo político, etc.) a los que provisoriamente vamos a llamar mitos.  ABRIL. La mística femenina. Amazonas y andróctonas (“asesinas de varones”). Mujeres guerreras, mujeres comehombres. La mujer de un pecho solo y otras leyendas. MAYO. Indígenas y el contacto con el europeo. Visiones del nativo y el colonizador. Docilidad del indio, plasticidad del portugués y otros mitos de relación.  JUNIO. La mística negra. Del ingenio azucarero al ministerio de la cultura. Quilombo y devoción. El candomblé.  JULIO. La mística revolucionaria. Insurrectos, bandidos, cangaçeiros, guerrill...

Elvira Orphée: Me desespera que no comprendas lo que te dicen los escasos sonidos de mi garganta, que no haya flores blancas de exaltado perfume, sino sólo vegetales con olor amoniacal.

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Fotos de Bangkok: Laura Duran- Mercedes Araujo A la gran Elvira, en este viernes soleado, ¡salud! Por enseñarme -entre tantas otras cosas- que hay que pasear por algo, con una intención más allá del mero paseo: pasear por amor a través de junglas vegetales, pasear en busca de jardines que hagan descubrir misterios en uno mismo y en los demás, pasear para que los paisajes traspasen el alma y le dejen pequeños agujeros por donde entren muchas cosas que normalmente no pueden entrar porque las almas están demasiado cerradas. :::::: Ay Enrique Quedaba en un paraje de mosquitos, de maderas podridas, de río. Las circunstancias me habían obligado a vivir en esa casa extraña. Del piso habían desaparecido algunas tablas y se abría un boquete de más de medio metro. Para no caerme dentro caminaba por el medio de la pieza. Como yo vivía allí desde hacía poco, no había tenido tiempo para los peligros. Era un sitio bastante claro. La claridad se metía por el boquete pa...

Martín Rodriguez: ¿y los padres qué hacen? Los padres sueñan, sueñan.

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  Principio Yo creí al principio, desde el principio, en el origen, que a los chicos los hacen los padres. Y supe más tarde, que mi verdad son las cigüeñas, ellas traen a los chicos, ellas solas, ¿y los padres qué hacen? Los padres sueñan, sueñan. las cigüeñas arrasan los cielos cruzan las nubes, pelean a picotazos a la cría, mientras los padres sueñan. Martín Rodríguez, Maternidad Sardá , Ed. Vox, 2005.

Mirta Rosenberg: Siendo leve, el gato es. Se sueña con gatos cuando uno se sale de sí mismo. El gato rara vez cabe en el gato.

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Los poemas que más me gustan son los de animales y/o de jardines. También los poemas “sabios”, aquí una gran combinación de mis dos debilidades. Bestiario íntimo Si alguien querría ser una tortuga sería yo: hacer de una sección cónica mi propia sede prehistórica alojada en la espina dorsal. Ser tortuga tiene algo de ideal: desde joven luce arrugas y en sentido literal se hace mayor con los años -a más edad más tamaño. Post-matrimonial, sin lazos familiares después de desovar, igual a todas y cada una, naturalmente hija de la luna, sin embargo no hay cisma entre ella misma y sus lares. Entre tantos avatares, para mí que estoy en mí -puro apremio sin molicie-, poco cuenta que sea lenta su marcha en la superficie: eso me haría durar y capaz de entrar al mar, -que cubre dos tercios del mundo- sabiendo que si me hundo gano velocidad. * * * Gato en retrato Se pierde el momento de empezar se empieza en cualquier lado: aunque se pierda el gato está ga...

¿Cómo leer poesía? por Carolina Esses para Revista Ñ

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Aquí el link http://www.revistaenie.clarin.com/literatura/Poesia-analisis-critica_0_640135997.html ¿Cómo leer poesía? Acaban de publicarse una serie de libros que giran en torno al análisis de este género. Girri, Diana Bellessi, Ana Porrúa y Walter Cassara construyen artefactos críticos para poder enfrentarlo. POR Carolina Esses Históricamente la poesía se le ha presentado a la crítica como una materia resistente, opaca, de difícil acceso. La impronta del sujeto, el trabajo plástico y sonoro que implica el corte de verso, la incomodidad que a veces plantea el verso libre, la sensación que suelen tener muchos lectores de quedarse un poco afuera, de perder –o de querer asir– el hilo de un sentido hace que, incluso entre críticos literarios, la poesía intimide. Quizá por eso, en la Facultad de Letras de la UBA, al menos entre los años en los que la transité, pocos se animaban. Puede que todo esto haya cambiado. En aquellos tiempos sólo contábamos con algún que otro seminario sobre ...